El Retorno de los Brujos

Cuando mencionamos a Jacques Bergier, inmediatamente evocamos su obra magistral, un libro mítico, una obra singular que desencadenó una revolución cultural que perdura hasta nuestros días. Nos referimos a "El Retorno de los Brujos".

Este magnífico libro hizo su entrada en el mercado en 1960 y abordó cuestiones relacionadas con el mundo del misterio. Desde una perspectiva intelectual, nadie se había aventurado tanto en una obra similar. Hoy en día, el mundo entero lo recuerda por esta creación excepcional. Pero vayamos por etapas y adentrémonos en la inusual obra de este intrépido explorador del misterio.

Jacques Bergier, por su nombre, podría haber parecido francés, y así se le considera, pero nació en Odesa, Ucrania, en el año 1912, en el seno de una familia judía. Cinco años después, su familia emigró a Polonia, donde desde su infancia demostró una asombrosa capacidad intelectual. No asistió a la escuela, pero aprendió idiomas y ciencias por su cuenta. Devoraba libros y los absorbía por completo. Era un prodigio, un dotado precoz y un superviviente nato. Finalmente, a los quince años, su familia se estableció en París. En Francia, finalmente, pudo dedicarse a los estudios y se orientó hacia el campo de las ciencias. Se doctoró en química en la Sorbona y colaboró estrechamente con los científicos más destacados de la época. Pero entonces llegó la Segunda Guerra Mundial, y su origen judío lo obligó a unirse a grupos de resistencia activa. Su papel en el conflicto le valió varias condecoraciones. Descubrió depósitos de armas nazis y, prácticamente en la clandestinidad, publicó su obra "El Manual del Perfecto Saboteador", que fue traducida a 38 idiomas. Sin embargo, no pudo eludir su destino. La Gestapo lo arrestó en 1943, y aunque sufrió privaciones, afortunadamente logró sobrevivir.

Después de esos duros momentos, Bergier se sumergió profundamente en la exploración de lo inusual. Leyó textos sobre misterios y, de inmediato, se propuso escribir sobre ellos. Además, entabló correspondencia con intelectuales destacados de la época, estudió fenómenos extraños, civilizaciones desaparecidas y sociedades secretas. A principios de la década de los 50, conoció a un periodista llamado Louis Pauwels, y juntos decidieron embarcarse en una obra que explorara todos los fenómenos extraños de nuestro mundo. Su objetivo era plasmar en un solo volumen toda esa investigación acerca de una realidad distinta. Así fue como nació "El Retorno de los Brujos".

Este libro desató una auténtica revolución, acuñando la expresión "realismo fantástico" para categorizar este tipo de literatura. La obra exponía una serie de sucesos extraordinarios y hallazgos desconcertantes sobre sociedades secretas, incluso advirtiendo sobre las conexiones esotéricas del nazismo. Esta obra marcaría el futuro de la divulgación en torno a temas y asuntos relacionados con el misterio. Su éxito lo llevó a dirigir una revista llamada "Planeta", que buscaba acercar al lector a esa otra realidad.

El propósito del realismo fantástico liderado por Bergier era la liberación de los prejuicios. Abogó por desterrar teorías obsoletas, por muy arraigadas que estuvieran, y propuso la observación detenida de los hechos como medio para interpretar lo que ocurre en el mundo, por fantástico y desafiante que parezca. "No debemos creer todo, pero debemos creer que todo merece ser investigado". Su llamado a la ciencia sigue siendo relevante en la actualidad.

Posteriormente, Bergier escribió nuevos libros, como "El Regreso de los Brujos", una continuación del clásico, y obras como "El Libro de lo Imposible" o "Extraterrestres en la Historia". Su trabajo fue finalmente reconocido en todo el mundo, aunque corre el riesgo de caer en el olvido, siendo un hombre que desafiaba la realidad como nadie. En 1976, publicó un libro titulado "La Tercera Guerra Mundial", donde abordó el terrorismo como una cultura y la razón detrás de los enfrentamientos entre pueblos. Esta fue su última contribución antes de su fallecimiento en 1978. Sin embargo, poco antes de su partida, ya había escrito sobre los peligros que acechaban en el ámbito de la ingeniería genética. Se adelantó veinte años a la discusión. La vida y obra de Bergier se pueden resumir en una sola palabra: anticipación.